BASK: Transformando la sociedad a través de la moda

Seguro que no te sorprende si te decimos que la industria de la moda y en concreto el fast fashion, es la segunda industria más contaminante del mundo.

Y es que si el fast fashion fuese una receta, los ingredientes principales serían:

  • Bajos costes en toda la cadena de valor.
  • Vulneración de los derechos humanos.
  • Producción de materia prima a gran escala.
  • Uso masivo de pesticidas e insecticidas en cultivos.
  • Consumo intensivo de agua y recursos a nivel mundial.
  • Quema masiva de petróleo.

Y el resultado sería una tarta de cuatro pisos con sabor a:

  • Injusticia social: Desigualdad, incremento de pobreza y maltrato laboral en los países con más vulnerabilidad.
  • Sobreexplotación medioambiental
  • Contaminación: 26% de las emisiones responsables del calentamiento global, contaminación de agua dulce, etc.
  • Basura: Más de 21.000 millones de toneladas de desechos generados anualmente por esta industria.

Teniendo en cuenta todas estas consecuencias, no es de extrañar que en 2018 la ONU calificase al fast fashion como “emergencia medioambiental”…

Y te preguntarás, ¿por qué te contamos todo esto? Porque hoy venimos a hablar de BASK, un proyecto de emprendimiento social que está intentando aportar soluciones reales a la industria de la moda desde la transparencia y el compromiso con las personas y el medio ambiente.

Hace un año, Mikel, Maddi y Jon, los fundadores de Bask, se preguntaron cuál era el verdadero coste que había detrás de una simple prenda de ropa y decidieron actuar para transformar este modelo de negocio tan incoherente y destructivo.

En 2019 viajaron a Bangladesh, donde fueron testigos en directo
del daño que este sistema está provocando en las personas y en el planeta.

De esta experiencia y tras ver una realidad que se invisibiliza constantemente, surgió Bask, un proyecto que cree en la moda como herramienta para transformar la sociedad y que busca concienciar hacia un estilo de vida más respetuoso y sostenible en todos los aspectos.

“Los consumidores estamos exigiendo algo más que solo ir a la moda, que queremos vestir acorde a nuestros valores"

Jon Kareaga
BASK BRAND

Hoy hablamos con Jon Kareaga sobre lo que ha aprendido de esta experiencia, y nos contará un poco más sobre lo que hay detrás de Bask y su proyecto de emprendimiento social.

– Bask es un proyecto que genera un impacto positivo tanto en el medio ambiente como en las personas. Cuéntanos ¿Cuál es la mayor dificultad que habéis encontrado por el momento en el desarrollo del proyecto?

La mayor dificultad a la que creo que todas las marcas se están enfrentando es conseguir la verdadera sostenibilidad. Y cuando hablo de verdadera sostenibilidad me refiero a una  combinación de sostenibilidad social, medioambiental y económica.

Encontrar esta fórmula es el mayor reto para poder crear y 
mantener un impacto real a largo plazo, basándonos en el respeto por las personas, los animales y el planeta. Y además, poder controlar y comunicar a los consumidores absolutamente todo lo que sucede en la cadena de producción ya sea de una camiseta o de cualquier producto.
En BASK queremos que 
nuestro grado de transparencia y trazabilidad sea absoluto y por ello estamos redefiniendo la sostenibilidad social y medioambiental.

Hasta el momento hemos trabajado con certificados Fair Wear Y GOTS que nos aseguran que todo lo que ha sucedido antes de adquirir una prenda puede llegar a ser sostenible, pero para nosotros esto no es suficiente ya que no es una solución disruptiva al problema de la industria de la moda actual.

BASK3

Tenemos que ser conscientes que nos estamos enfrentando a un problema muy grave, y que estamos intentando dar soluciones a la segunda industria más contaminante del mundo. Por lo que si definimos la sostenibilidad simplemente en base a esos certificados, no vamos a conseguir grandes cambios.

Por eso estamos trabajando para que toda la cadena de producción sea parte de Bask, y de esta manera, no depender de proveedores que no nos ofrezcan ese nivel de transparencia que nosotros como marca debemos exigir.
Esto lo entendimos muy bien cuando viajamos a Bangladesh y vimos con nuestros propios ojos la facilidad con la que se obtienen algunos de los certificados más “exigentes” y cuáles son tanto las condiciones de los trabajadores y trabajadoras, como los daños medioambientales generados. Y os aseguro que no representa en absoluto lo que nosotros entendemos como sostenibilidad.

Por eso hemos tomado la decisión de crear nuestro propio taller de costura social en Bangladesh, combinándolo con una parte de producción local en talleres españoles.
Aunque también es importante ser consciente de que una etiqueta “Made In Spain” no garantiza que se haya producido de manera ética y sostenible. De hecho a día de hoy, muchos fabricantes españoles no nos están asegurando esa trazabilidad y transparencia que necesitamos. Incluso se han dado casos de talleres que pagan a sus trabajadoras por demanda. Es decir si hay trabajo se les paga y si no, no cobran, y eso es algo que en la definición de sostenibilidad no puede entrar.

– ¿Ya está en marcha el taller de costura social en Bangladesh? ¿Cuántas personas están participando en él y qué cambios va a suponer en su vida?

Todavía no se ha creado porque el COVID tocó la puerta y tuvimos que volver a España, pero cuando sea posible volveremos para retomar la creación del taller de costura social. Nuestra estrategia es crear un producto mínimo viable, como prototipo para medir cual es su impacto real y para ello estamos colaborando con personas clave de confianza que hemos encontrado en Bangladesh.
A partir de ahí, construiremos feedback y testearemos hasta crear un taller de costura social que realmente impacte en las personas y en el medio ambiente.

– En Bangladesh, el gobierno fija un salario mínimo establecido, pero la realdad es que muchas personas cobran incluso menos de este mínimo ¿Crees que puede generarse una desigualdad o conflicto entre las personas que trabajan en un proyecto como el vuestro (con condiciones laborales justas) y las que trabajan para el resto de empresas?

Si bien es cierto que es el gobierno quien define los salarios mínimos, la cara oculta es que están sometidos a una presión muy grande por parte de las grandes marcas. Si las marcas dicen “yo quiero este producto a este precio”, los talleres les tienen que llegar a esos precios, y si no, las marcas trasladarán su producción a otro país.

Por tanto, si incrementasen los salarios mínimos, los costes de producción aumentarían y las marcas ya no tendrán interés en fabricar en Bangladesh.
Hay que tener en cuenta que en Bangladesh el 80% del PIB proviene de la industria de la moda. Es decir, sin la industria de la moda, Bangladesh entraría en una crisis global sin precedentes.

Y la industria de la moda se aprovecha de los países más vulnerables y sus circunstancias, para mantener los costes de producción por los suelos, y conseguir así que el coste de las prendas sea cada vez más bajo.

De todas formas, el tema de los salarios es muy complejo. En Bangladesh, nos avisaron que no podíamos fijar un salario de 400 euros en nuestro taller social y que teníamos que tener mucho cuidado porque no solo surgirían desigualdades entre las personas, sino que las grandes marcas y los talleres se pondrían en nuestra contra.

Hay muchas empresas que producen en Bangladesh y que venden “sostenibilidad”. Por tanto, si viene alguien que destapa todo lo que sucede allí, dejarían de verse como marcas socialmente responsables y sostenibles, ya que en la realidad ninguna de sus prácticas se asemejan a la sostenibilidad. Por tanto, dejarían de tener ese valor añadido del que presumen, y nos boicotearían y harían todo lo posible para que nuestro proyecto no fuese viable.
Por eso debemos de ser cautos, buscar una balanza y preguntarnos cuál es el salario digno que necesitan las personas para satisfacer sus necesidades para determinarlo.

Estamos hablando de personas vulnerables, que no solo sufren desigualdades sino que además nos estamos enfrentando también a un reto cultural enorme. Las mujeres por ejemplo están sometidas a la discriminación de género. Si una mujer aporta un salario mayor que el hombre, o mayor del estipulado, puede llegar a sufrir agresiones por parte de su marido.

– Bask persigue aportar transparencia radical a la industria textil, respetando los derechos de las personas y el planeta ¿Crees que a corto/medio plazo veremos a alguna marca conocida siguiendo vuestro ejemplo y transformando sus prácticas?

Si una marca está basada en un modelo de fast fashion, es decir en una producción masiva, que requiere un consumo masivo y unos costes de producción mínimos, la sostenibilidad no tiene cabida.
Es imposible conseguir la sostenibilidad dentro de un modelo de negocio fast fashion ya que vulnera los derechos de las personas y la preservación del medio ambiente.

El impacto medioambiental y social (negativo) que lleva consigo este tipo de prenda, no está incluido en sus costes, a diferencia de una marca de moda sostenible.
Si lo que buscamos es conseguir unos costes de producción tan bajos, el respeto a las personas y al planeta automáticamente sale de la ecuación.

 – ¿Podemos hacer algo nosotros como consumidores para cambiar esto?

Por supuesto, como consumidores tenemos un poder increíble ya que podemos preguntar, criticar y salir a la calle para luchar por la justicia climática y social. Se está viendo que los consumidores estamos exigiendo algo más que solo ir a la moda, que queremos vestir acorde a nuestros valores.

Como consumidores tenemos esa responsabilidad de preguntar a cualquier marca, quien está detrás de su prenda, como se ha producido, donde se produce el material que se ha usado para confeccionarla, etc.
Si hacemos este trabajo, las marcas de moda sentirán esa presión y responsabilidad que es necesaria para poder mejorar y generar cambios.

Incluso en Bask por el momento no tenemos respuesta a algunas preguntas, pero estamos trabajando para conseguirlas y solucionar aquellos puntos de la cadena que sean injustos.

– Muchas marcas en la industria del fast fashion invierten mucho dinero en campañas de marketing para lavar su imagen y camuflar sus prácticas ¿Qué consejo nos darías para ser capaces de detectar este greenwashing?

Para detectar el greenwashing necesitamos preguntar a las marcas, las marcas tienen que ser transparentes en cada uno de los pasos de la cadena de valor, y tenemos que ser conscientes que solo así sabremos si son responsables socialmente y medioambientalmente en todos los pasos de la cadena de producción.

Gemma de Slow Fashion nest decía que “tú te tienes que enamorar de la marca”, y ese sentimiento que te une a esa marca también te ayudará a saber si lo que están haciendo es de verdad y si es cierto o no. 
Ser 100% transparentes requiere de mucho trabajo y esfuerzo. Como te comentaba, nosotros no éramos transparentes en toda la cadena de producción, porque el proveedor con el que estábamos trabajando no nos aportaba esta transparencia que conseguiremos con el taller social.

Y por último, nosotros tratamos de concienciar sobre el problema global del plástico y los residuos y queremos proponerte un reto sencillo ya que sabemos que tú también estás muy comprometido con este asunto. Se trata de que tú mismo decidas cual el próximo paso que quieras dar en tu día a día para reducir tus residuos, un objetivo que creas alcanzable a corto plazo. ¿Cuál sería?

Cuando supe que el 46% del plástico en el mar son redes de pesca, decidí eliminar el consumo de pescado de mi dieta. Me está costando llevar un estilo de vida residuo cero, y compaginar mi vida actual, pero quiero sin duda implementarlo en mí día a día.
El próximo paso es que estoy empezando una huerta en mi casa para tener productos de KM0 y poder recoger mis propios alimentos sin embalajes innecesarios.

¡Gracias Jon! Volveremos para ver qué tal van creciendo las frutas y verduras 😉

Esperamos que vuestro proyecto siga adelante y estamos seguros de que contaréis con el apoyo de todas las personas que estamos luchando y exigiendo cambios tan necesarios para conseguir justicia climática y social.

¡Gracias a ti también por leernos!

Déjanos en comentarios si tienes alguna pregunta sobre la entrevista o si te gustaría que hablásemos sobre algún otro proyecto.

Y si eres tú quien ha emprendido un proyecto sostenible, ¡contáctanos y cuéntanos de qué se trata!

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